La vida secreta de las emociones que les bullen y la de sus palabras, que se ven tentados a reprimir.
Una cámara de cine que consigue arrancar belleza a una plataforma petrolífera que descansa en mitad del mar.
Sarah Polley, encarnación de dolor y silencio, desheredada.
Tim Robbins, herido ciego, minado de quemaduras, que sin embargo no ha perdido ese antiguo don de mortales y héroes que es el de rescatar a los que se han perdido.
Javier Cámara, un enternecedor cocinero.
Julie Christie, una psicóloga que le pide al mundo mayor concienciación con la masacre.
Una canción sublime: Hope there´s someone.
Y todo ello, junto, una obra hecha para conmover, para recordar.
La soledad como defensa y elección, la búsqueda de la conciliación, de la dignidad, la compañía cuando hace frente al pasado, los pensamientos aislados, la compasión, la esperanza por largo extraviada.
Escojamos un único adjetivo: necesaria, una película necesaria; la historia de la tristeza cuando agoniza, y la de los seres que a merced del dolor se alzan juntos.
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