lunes, 7 de diciembre de 2015


LA LENGUA MADRE

Este monólogo de Juan José Millas, interpretado por Juan Diego, es una declaración pública de amor a las palabras, esas embajadoras de la realidad, y una denuncia a los desalmados, porque quienes pervierten las palabras nos extrañan del mundo. Un nuevo acto de fe, una apuesta ideológica y espiritual por el Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, habiendo dejado ya hace tiempo a la educación y a la sanidad abandonadas a las leyes del mercado, y al lenguaje, vilipendiado, en las calles. 
El lenguaje impuesto por los bancos, el poder evocador de la infancia y el afable temple de un falso conferenciante perdido y lúcido son algunos de los puntales de un espectáculo extraordinario.

Juan Diego lo recuerda al expirar su parlamento, en el tono mismo que solo un gran cómico sabe darle: amen, amen las palabras, pero no se fíen de ellas. 



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